Favio Tetela Ramos

Favio Tetetla

Líder de Technology Delivery en Accenture México

favio.tetetla.ramos@accenture.com
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Los modelos operativos actuales de gestión de aplicaciones no están diseñados para el mundo empresarial actual de alta velocidad basado en el software. En consecuencia, la gestión de aplicaciones tal como la conocemos, centrada en tickets y transacciones, en lugar de las prioridades comerciales, está en un punto de inflexión.

El hecho es que el mantenimiento continuo, el soporte y la mejora de los entornos de aplicaciones complejas, con una combinación de sistemas heredados, digital y SaaS, que consume una gran parte de los recursos de TI y restringe su capacidad para impulsar el crecimiento digital.

Por estas razones y más, los modelos de administración de aplicaciones deben ser re imaginados para la era digital, donde la velocidad y la orientación al cliente son primordiales.

1 . En un mundo de aplicaciones perfectas, el mantenimiento de aplicaciones es obsoleto.

Las aplicaciones "perfectas" son aquellas creadas con mayor calidad y centradas en el usuario desde el principio. Son el resultado de la Era actual de la entrega líquida, donde TI responde rápidamente a los usuarios a través de la entrega continua de software y donde las técnicas de lean engineering limitan drásticamente las fallas de las aplicaciones. La adopción de Agile y DevOps, en combinación con arquitecturas más modulares, ha permitido la consolidación de los procesos tradicionales de desarrollo y gestión, casi eliminando las mejoras.

El mantenimiento de aplicaciones no existe en su forma tradicional en el negocio digital, sino que es parte de la entrega continua y está completamente integrado con el desarrollo de aplicaciones. Esto cambia fundamentalmente la forma en que los departamentos de TI han trabajado históricamente, con un muro considerable entre el desarrollo y el mantenimiento de la aplicación. Inherentemente en desacuerdo entre sí, los desarrolladores se centran en la velocidad de lanzamiento, mientras que los equipos de mantenimiento se esfuerzan por hacer pruebas repetidamente para evitar fallas. Un movimiento de reliability egineering promovido por Google, cambia el enfoque de los equipos de operaciones a la ingeniería. Las aplicaciones son "perfectas" en el lanzamiento, pero necesitan monitorear su efectividad a medida que crecen. Esta orientación permite a TI impulsar la adaptación competitiva del negocio.

  1. Prevenir es el nuevo módulo de ayuda.

 La automatización y la analítica están transformando la administración de aplicaciones de un rol de TI pasivo a una función activa de habilitación comercial. Armados con datos y analítica, los equipos pueden detectar tendencias y predecir fallas antes de que puedan causar consecuencias negativas

La capacidad de monitorear ampliamente los sistemas y datos internos y externos, incluidos los comentarios de los clientes en Facebook, Twitter y otras redes sociales, es increíblemente poderosa. Significa ser capaz de resolver problemas de manera proactiva e incluso automática antes o justo después de que ocurran. En lugar de arreglar las cosas después de que se informa formalmente un error, la administración de aplicaciones se trata de anticipar y satisfacer las necesidades comerciales de los clientes y proveedores, haciendo de TI una función comercial dinámica y de primera línea.

Ya estamos viendo esta evolución en el mercado. Aunque todavía faltan unos años para alcanzar altos niveles de automatización, los clientes y proveedores avanzan cada vez más hacia un entorno en línea automatizado y predictivo. La gestión automatizada de servicios de extremo a extremo en aplicaciones, proveedores de contenido, redes de hardware, redes sociales y prácticamente todas las funciones comerciales intermedias son las claves para detectar y resolver problemas antes de que lleguen al usuario final.

  1. El modelo as-a- service es claramente el futuro, pero llegar ahí es difícil.

Cada vez más, la gestión de aplicaciones será entregada por los proveedores de servicios a los clientes sobre pedido o como servicio, con un enfoque en el consumo o los resultados comerciales. Los contratos basados ​​en Headcount o FTE se volverán obsoletos con el tiempo. Sin embargo, si bien los modelos basados ​​en resultados o en consumo están ganando impulso, siguen siendo más la excepción que la regla.

Los acuerdos as-a-service son desafiantes porque requieren un cambio comercial, no solo un cambio tecnológico. Los términos comerciales se basan en el desempeño del negocio, más que en el desempeño de la tecnología.

El modelo as-a-service representa un cambio cultural dramático en la forma en que los acuerdos de administración de aplicaciones se han estructurado durante la última década o más cuando los modelos basados ​​en FTE reinaban supremamente. En el futuro, en lugar de que los clientes y proveedores de servicios trabajen en desacuerdo (los clientes siempre quieren menos FTEs y costos, mientras que los proveedores desean más FTEs e ingresos); el modelo as-a-service los acercará más. El truco consiste en definir medidas comunes en las que tanto el cliente como el proveedor puedan beneficiarse. Los proveedores de servicios necesitarán un conocimiento profundo de los negocios y la industria para tener éxito en la inminente economía as-a-service.

Comienza el viaje

 Si bien la administración de aplicaciones no va a desaparecer, se está haciendo un cambio radical. En el futuro, la gestión de aplicaciones se centrará más en la ingeniería y la automatización y, por lo tanto, será más pequeña, más especializada y más conocedora de los negocios. Con menos tensión entre el negocio y el área de TI, el cliente y el proveedor y el desarrollo y mantenimiento, la administración de aplicaciones puede convertirse en un medio de adaptación competitiva para la empresa.

Tanto en el mundo como en México, los líderes de TI nunca han estado en una mejor posición de lo que están hoy para ser un catalizador positivo en sus organizaciones. El mayor desafío es "despegarse" de las viejas mentalidades y formas de trabajo para aprovechar la oportunidad de ser disruptivo.