VICENTE VINIEGRA

DIRECTOR GENERAL SEIDOR MÉXICO

La transformación digital es uno de los temas de negocio que va tomando mayor relevancia en la estrategia de directores, dueños e inversionistas en los últimos años. Y no es para menos. Se trata de un importante parteaguas que definirá la permanencia de las empresas bajo un entorno hiper-competido. El uso correcto de la tecnología está permitiendo a las organizaciones resolver importantes retos como, por ejemplo, una impecable atención al cliente, mayor rapidez para entregar sus productos o servicios, reducir costos operativos, pronosticar flujo de efectivo, incrementar la capacidad de su personal, crear planes de negocio más precisos, acceder a nuevos mercados, elevar la calidad e inclusive rediseñar sus modelos de negocio para basarlos en tecnología digital.

Sin embargo, muchas empresas en México, especialmente medianas y pequeñas, continúan gestionando sus operaciones con hojas de cálculo y correo electrónico en el mejor de los casos. Los dueños y directivos siguen involucrados en aspectos operativos -dejando a un lado los estratégicos- y cada vez encuentran menos horas en el día para resolver sus problemas cotidianos. El horario de trabajo se ha extendido a más de 14 horas diarias, lo cual es insostenible. Este tipo de empresas no son capaces de escalar, y ese es justamente el grave problema que tienen, pues no podrán afrontar los retos que el mismo mercado está exigiendo; tienen más trabajo y menos resultados. Viven un proceso de extinción lento y doloroso.

Por otro lado, aquellas empresas que han decidido dar un paso adelante en la transformación digital, han creado una ventaja competitiva que les está permitiendo crecer su márgenes operativos, su participación de mercado, su valor accionario o al menos, están garantizándose cierta estailidad dentro de los mercados en los que compiten. Pero también están descubriendo algo más: sus empresas están mejor valuadas por bancos, inversionistas privados y por fondos de inversión.

¿Y esto por qué es importante? Vale la pena hacer un breve recuento. La crisis financiera global de 2008 provocó que un importante número de bancos centrales se reuniera para crear medidas que evitasen repetir un nuevo colapso de tal magnitud, entre otras previsiones. Dicha reunión se conoce como la convención de Basilea III, la cual ennumera un conjunto de iniciativas con la intención de fortalecer los sistemas financieros de los países participantes y fueron emitidas en el año 2009 (para mayor referencia visitar la página: http://www.basel-iii-accord.com/). México, como país participante, adoptó prácticamente en su totalidad dichas recomendaciones haciendo que su sistema financiero sea uno de los más sólidos del mundo. Si bien dicha medida ha traído estabilidad económica, también ha cobrado un importante costo pues los bancos y las instituciones financieras tienen que cumplir con una regulación muy estricta para prestar dinero. En otras palabras, las empresas que solicitan recursos para capital de trabajo, factoraje, créditos simples u otras operaciones relacionadas, deben cumplir con una serie de requisitos y obligaciones que se vuelven una barrera de acceso importante y por lo tanto, no obtienen dinero para financiarse. Una empresa joven, emprendedora e innovadora que se encuentre en la búsqueda de capital para crecer, estará en serios aprietos para encontrar fondeo. Una empresa estable, con historial crediticio, garantías hipotecarias atractivas y fuente de repago comprobable, tendrá mayores ventajas para obtener crédito. Por un lado, sí, tenemos una banca muy sólida, pero por el otro, el acceso a los recursos está restringido, ¿esta será la vía correcta para fomentar el agresivo crecimiento económico que necesitamos?

Esta situación está abriendo diferentes posibilidades y una de ellas son los fondos de inversión. Esta opción propone una oferta de valor muy interesante pues, además de ser una alternativa para obtener recursos financieros en el corto y mediano plazo, los fondos de inversión tienen una visión a largo plazo pues se compromenten con el resultado final de las empresas ya que siempre estarán buscando una salida para capitalizar su inversión inicial. Cuando un fondo de inversión evalúa una empresa para inyectarle dinero, evalúa también el valor que ésta tendrá en un periodo promedio de 5 años y analiza a los futuros potenciales compradores cuando tenga que venderla. Una empresa que hoy vale “X” en un sector determinado, se esperará venderse en “5X” en un plazo determinado, solamente después de aplicar una serie de mejores prácticas que le permitan catapultarla para hacerla más atractiva y por tanto, más valiosa. Al final de su participación, la empresa se puede vender a una corporación más grande o devolvérsela a sus dueños originales pero con un valor mucho mayor del que se hubiese logrado sin su intervención.

Los fondos de inversión son uno de los más importantes impulsores de la transformación digital. Reciben empresas con procesos muy deficientes, invierten en ellas y las transforman en organizaciones altamente competitivas. Su objetivo es generar rentabilidad constante y creciente. Parte de su secreto está en la implementación de tecnología, especialmente en los procesos relacionados directamente con las ventas, operación y la gestión.

Este modelo de negocio se está expandiendo rápidamente en México y se puede observar una tendencia positiva de empresas que han iniciado su proceso de transformación digital, pues éstas son más atractivas para los fondos de inversión que aquellas que continúan operando bajo procesos manuales. Estos negocios, aceleran su crecimiento y los accionistas multiplican sus ganancias en poco tiempo. Las empresas de tecnología nos hemos convertido en un catalizador importante en todo este proceso y hemos sofisticado nuestra oferta para alinearla a todos estos objetivos operativos y financieros, es por ello que nos hemos convertido en sus grandes aliados.

Los negocios que han decido adoptar la transformación digital, tienen, por este simple hecho de adoptarla, una importante ventaja competitiva. ¿Por qué esperar a que intervenga un fondo de inversión en lugar de iniciar el proceso de una vez?

Sobre el autor: Vicente Viniegra es Director General de Seidor; cuenta con más de 25 años de experiencia laboral en el sector tecnológico y más de 15 en el área de ventas y de negocios. Es Socio Director en Pridecta, firma consultora especializada en preparar empresas para llevarlas a fondos de inversión.