Por Benjamín García, socio líder en Innovación y Ecosistemas en Accenture Mexico

La mayoría de las organizaciones ya utilizan una o más aplicaciones en la nube. La pregunta que está empezando a surgir es si están logrando todos los beneficios esperados por migrar sus aplicaciones a ella.

En la actualidad, el mito que se ha generado es que el mayor valor que se obtiene se debe a la flexibilidad que se logra, derivado del uso de la capacidad de cómputo. Aun cuando esto es cierto, en realidad hay más beneficios para las organizaciones que adoptan el concepto de la nube.

Lo anterior lo hemos visto en los estudios que hemos realizado, en los que menos de 50% de los usuarios de aplicaciones comerciales reportan nuevos beneficios al haber migrado a la nube.

Por lo anterior, las organizaciones se empiezan a preguntar cuáles son las razones por las que no consiguen el valor que esperaban como resultado de la habilitación de las aplicaciones en la nube.

Lo primero que se debe comprender cuando se está empleando tecnología en la nube es que entre más se habilita, más beneficios se obtienen. Esto se ve con más claridad cuando se incrementan los casos de uso para las aplicaciones que se han migrado, o cuando se consideran más funciones, geografías o divisiones.

Es importante comprender que el incremento no es lineal, sino que, por el contrario, se genera una curva exponencial, la cual es conocida como la curva de valor de la nube.

Para lograr capitalizar los beneficios, es importante definir una estrategia de adopción de las aplicaciones, de otra forma, es altamente posible que no se generen todos los beneficios esperados por la organización.

Consideramos que la curva de valor de la nube se encuentra dividida en cuatro estadios:

  1. Adopción nominal: pocos beneficios para el negocio.
  2. Optimización de la función: beneficios específicos y medibles para una función determinada.
  3. Optimización del negocio: múltiples unidades de negocio obteniendo beneficios específicos y medibles.
  4. Transformación de la empresa: generación de sinergias que guían la transformación.

Para determinar la posición de una organización en la curva de valor es indispensable determinar la madurez en tres áreas claves:

  1. Tecnología
  2. Organización
  3. Resultados

Es importante destacar que las áreas antes mencionadas tienen el mismo peso específico en cada uno de los estadios, de tal forma que debe existir un balance entre cada área, por lo que se debe cuidar el nivel de madurez existente en cada una.

Con base en lo anterior, consideramos que las organizaciones deben buscar permanentemente evolucionar en la curva de valor, ya que esto les permitirá un mayor retorno sobre la inversión realizada.

Como toda iniciativa de tecnología, se requiere ejecutar tres iniciativas de manera repetitiva para avanzar en la curva de valor:

  1. Planear: es necesario contar con un plan estratégico para avanzar al siguiente estadio. Lo importante en esta iniciativa es definir los objetivos transformacionales, los motivos para la adopción de la nube, las capacidades de negocio a desarrollar y la solución de tecnología que se requiere.
  2. Ejecución: esto requiere que las organizaciones sean capaces de ejecutar el plan, para lo cual se requiere contar con las capacidades para gestionar la tecnología de nube que se determine. Para esto se sugiere considerar un Centro de Excelencia para la nube, el cual debe establecer un modelo de gobierno fuerte y claro.
  3. Medición: se debe contar con la capacidad de medir el progreso que se tiene en cuatro dimensiones:
    1. Utilización
    2. Efectividad
    3. Métricas de negocio
    4. Salud de la tecnología

Un tema vital que las áreas de tecnología requieren reconsiderar es la capacidad de medir la salud de la tecnología, en virtud del incremento en la complejidad, conforme se adentran más las soluciones en la cadena de valor de las organizaciones.

La primera y última dimensión son las guías que permiten darse cuenta de los beneficios que se empiezan a obtener como resultado de la estrategia a realizar.

En conclusión, la generación de valor por la migración de aplicaciones a la nube requiere de conocer la ubicación que se tiene en la curva de generación de valor, así como contar con un plan de acción claro. En la medición de los resultados generados, no llevar a cabo estas actividades, es un preludio para no generar el valor esperado por las organizaciones.

 

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